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Enclavado dentro de la frontera entre Francia y España, hay una isla de dos acres sin signos de interferencia humana, excepto por un monumento blanco inscrito en el medio. Puede parecer nada especial, pero esta pequeña mancha de tierra es en realidad el hogar de siglos de historia, y una de las irregularidades fronterizas más singulares del mundo.

La Isla del Faisán, situada en el centro del río Bidasoa, es conocida como un «condominio», un territorio que pertenece a dos naciones separadas al mismo tiempo. Cada seis meses, representantes de Francia y España se reúnen en la Isla del Faisán para intercambiar documentos oficiales, entregando la soberanía de la isla de un país a otro.

No solo es la Isla Faisán el condominio más duradero del mundo, sino que también es el único que alterna la soberanía entre los dos países durante todo el año, a diferencia de los condominios como la Antártida, donde los países comparten la soberanía sobre la tierra simultáneamente. Aunque la isla del río se encuentra a solo unas docenas de pies de la costa de cada país, los visitantes están prohibidos.

Este extraño enigma de soberanía de medio año es el resultado de más de 400 años de historia. Cuando la Guerra de los Treinta Años terminó oficialmente en 1648, la violencia y la interferencia política entre Francia y España continuaron hasta 1659, cuando se firmó el Tratado de los Pirineos. Necesitando un lugar neutral y simbólico para firmar el tratado, Francia y España eligieron la Isla del Faisán, convenientemente ubicada directamente entre los territorios de los dos países. Los funcionarios de ambos países modificaron el Tratado de los Pirineos para garantizar que la isla se intercambiara de país en país cada seis meses, simbolizando la paz y la igualdad.

A partir de ese día, la pequeña isla se convirtió en el punto común neutral final entre los dos países, sirviendo como un lugar de encuentro frecuente entre reyes franceses y sus novias españolas (y viceversa). Desde 1659, la Isla del Faisán ha pasado de un lado a otro entre Francia y España más de 700 veces, y hasta el día de hoy sigue siendo un poderoso, aunque extraño, símbolo de paz y neutralidad.

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