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Fallece Rosa Morena, precursora del flamenco pop

Posted By: Redaccion_1962 On:


Rosa Morena, una rubia platino que deslumbraba la España cañí en la época en que España dejaba atrás la dictadura, se imponía el destape y una pacense acaparaba todos los flashes. 

Así acaba la vida de una mujer que acumuló éxitos hasta que un cáncer interrumpió su carrera en su momento más álgido, en 1987. Aunque sobrevivió a la enfermedad tres décadas, perdió la potencia que tenía y sus actuaciones no volvieron a ser las mismas.

Hay quien la recuerda como una mezcla explosiva entre Estrellita Castro y Brigitte Bardot, que presumía de belleza con escotes de vértigo y vestidos ceñidos a las curvas. Camilo Sesto la calificó como la Marylin española porque no dudaba en animar a la tropas.

Este apodo se entiende mejor recuperando alguna de sus actuaciones más memorables, como la que en 1974 la llevó a cantar ante la brigada de paracaidistas de la base de Alcalá de Henares en el programa de TVE ‘A su Aire’.

Ese día apenas enseñaba más piel que los brazos, pero no le hacía falta más. La melena cayendo a media espalda, el baile seductor y los mohines de la cara enfervorecieron a los militares en una actuación que hoy muchos criticarían, pero que retrata el país que fuimos.

El cenit llegó con ‘Échale guindas al pavo’, donde no paraba de recibir besos mientras cantaba y varias filas de militares se agolpaban, se colocaban a distintas alturas y hasta se enganchaban donde podían para verla en la sala de plegado de paracaídas.

La de Badajoz era una bomba de sensualidad entre cientos de hombres ávidos de piropearle al oído y tocarla.

No fue su única actuación delante de las tropas, un año más tarde actuó en el Sáhara.

Fue en el Festival de El Aaiún, capital del Sáhara español, donde actuó ante más de 12.000 soldados que se preparaban para contener la Marcha Verde.

Para entonces Rosa Morena ya era muy conocida. Le respaldaba una sólida carrera con una treintena de discos. En Badajoz inició una vida artística que le llevó a cruzar el charco.

Con solo 16 años se marchó a América, donde estuvo tres años de gira. Allí vestía bata de cola y entonaba copla española. En Argentina la presentaban con ‘La Bomba Española’. En Estados Unidos actuó con Celia Cruz, aunque quizás su mejor recuerdo fue compartir escenario con Frank Sinatra, Judy Garland y Dean Martin en un famoso programa de televisión: el Show de Ed Sullivan. Se volvió con el premio a ‘La Mejor Artista Extranjera del Año’ por la ‘Asociación de Críticos Americanos e Hispanos’.

En España grabó dos películas, acudió al Festival de Benidorm y era una estrella. Hizo sus pinitos en publicidad. Fue imagen de Iberia y Burguer King recurrió a ella para lanzar su primer establecimiento en Europa, que estaba en Madrid. Adolfo Suárez la reclamó para que participara en la primera campaña electoral de la democracia en el teatro López de Ayala. Para aquella actuación llegó y se fue en avioneta.

En 1980 protagonizó un desnudo integral en la portada de Interviu y fue también un icono para el movimiento homosexual. El club Durlach la nombró Reina de los Gays en 1977. Tenía éxito en la música y popularidad en la calle.

Un cáncer frenó su carrera en 1987

Aquel año tenía sobre la mesa un contrato con Paramount para grabar en Hollywood, pero no pudo cumplirlo. La enfermedad le atacó una mama, pero se le trató mal y le afectó a un pulmón. La radioterapia que recibió la abrasó por dentro, según explicó ella años más tarde. Se fue a París a curarse durante dos años y de ahí a Lanzarote, donde tenía familia y permaneció una década.

En noviembre de 2009 la artista visitó Cine de Barrio

En la entrevista habló de su carrera, de su enfermedad y de su ciudad. «No me veis porque estoy en Badajoz, comiendo las tapitas de jamón que tanto os gusta. Vivo en mi tierra. Allí soy Otilia Pulgarín»

Sacó dos discos más, el último en 2012, aunque sus facultades habían mermado y no pudo seguir adelante. «Me siento partida por la mitad en mi carrera. Tuve que dejar una carrera brillante porque era una cría y yo ya lo tenía todo», dijo años más tarde. Había vendido discos hasta en Japón.

Su primera casa artística fue Radio Extremadura

A ella le gustaba recodar el apoyo de Julián Mojedano a aquella niña que fue, la misma que cantaba flamenco e imitaba a Antonio Molina. Hija de un matrimonio humilde, de padre minero primero y conductor después, que tenía otros ocho hermanos. Que nació en la calle Felipe Checa, jugaba en Castelar y entonaba ‘Angelitos negros’ por bulerías y ‘Dos Cruces’ por rumba. Se fue a Madrid cuando solo tenía doce años.

Radio Madrid

Ella fue una estrella de los setenta, una cantante en el despertar del destape. La industria musical quiso modernizarla y la hizo precursora del flamenco-pop, pero se sentía coplera. Fue en Radio Madrid, y con su primer representante, donde bautizaron como Rosa Morena a Oti, que era como se conocía a la niña cuando cantaba a través de las ondas desde Badajoz.

Ya retirada y de vuelta a casa, intentó volver a su pasión. Recibía clases de canto con Manuel Avendaño en el Conservatorio de la ciudad, pero había perdido capacidad.

Una de sus últimas actuaciones fue en el escenario de Ifeba dentro de la Feria de los Mayores de 2006. A pesar de haber dado tantas vueltas, cuando fue cantante nunca se olvidó de Badajoz, una ciudad que le puso una calle y a la que ella dedicó una canción en sus bueños años. Ni tampoco de Extremadura. Cada vez que la presentaban como andaluza, ella corregía y repetía que era extremeña.

Le dolía que en su carrera faltara la Medalla de Extremadura. Un premio que ya no podrá recoger.


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